Los mejores poemarios costarricenses del 2016 según nuestros lectores

Aquí está nuestro especial de fin de año. Presentamos los 10 poemarios favoritos de nuestros lectores para este 2016.

752px-carl_spitzweg_-_the_poor_poet_-_wga21687El poeta pobre de Carl Spitzweg

La selección de los 10 libros preferidos del 2016 por el público para Las Peras del Olmo ofrece una muestra variopinta. Tan disímiles entre sí pueden ser los libros escogidos como las treinta personas que emitieron sus votos, la mayoría de ellas dedicadas a la literatura. Da gusto observar la proyección de algunos autores, pues los tres primeros lugares son para libros editados en el extranjero. De igual forma, hay variedad de editoriales representadas, desde grandes transnacionales hasta editoriales independientes que recién arrancan, públicas y privadas. También, llama la atención la amplia representación de trabajos compilatorios a la vez que no dejan de extrañarse algunas ausencias. Pero una vez más, esta lista ha sido elaborada por los lectores, no por nosotros. Lo que sí hemos preparado es este especial con reseñas muy breves de cada libro seleccionado, con la invitación permanente de que los busquen, los lean y los pongan a circular. Con ustedes, los 10 libros escogidos por los lectores:

  1. Wallau (Valparíso, México), G.A. Chaves

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Desde el título, entramos en un universo pletórico de sugerencias. Se trata sin duda de un libro cuidado y bien cincelado. Destaca la precisión y eficacia del verbo de Gustavo Chaves. Su lenguaje es depurado, plenamente consciente de los recursos que utiliza, los cuales despliega con imaginación, sin renunciar nunca al tropo cotidiano, bien afincado en referentes concretos, que aportan vitalidad y cercanía, a la vez que sutileza. Estamos frente a un libro realmente destacable como pocos, en el que sobresale la segunda parte, la elegía por el padre muerto, ese Wallau del título, deslumbrante lección poética sobre el modo en que es posible llevar al terreno literario una vivencia personal y convertirla en poesía. Finalmente, la tercera parte reúne poemas del primer libro de Chaves, Vida ajena, y a juzgar por esta muestra, se trata de otro libro de gran factura, donde destacamos el poema “Por el río sinuoso”, texto complejo de largo aliento.

  1. Falso documental. Poesía completa: 1997-2016 (Seix Barral, Argentina), Luis Chaves

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Qué duda cabe de la importancia y significación del trabajo de Luis Chaves en la poesía costarricense y de la región, algo que el espaldarazo del sello internacional Seix Barral viene tan solo a confirmar. Falso documental reúne la obra poética completa de su autor (o al menos de la que se sigue haciendo responsable, pues omite su primer libro, El anónimo) y de alguna manera viene a ser su graduación, la rúbrica al final de una carrera de veinte años. La poesía de Chaves ha sabido tocar fibras particulares en lectores diversos. Quizá sea la cercanía de sus referentes, la sencillez con que los trata, la simpleza de una voz afable que también ha sido tocada por la pérdida. Quizá sea que como pocos ha sabido interpretar el signo de sus tiempos y los ha transmutado en literatura, una literatura que así reunida es la proyección de una nostálgica película latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX.

  1. Treinta y seis daguerrotipos de Diotima desnuda (La Isla de Siltolá, España), Mauricio Molina Delgado

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La poesía de Molina se ha caracterizado siempre por una búsqueda estética de corte experimental, en sintonía con las vanguardias del siglo XX. Sus libros han sido la invención y reinvención de un código poético en constante transformación. Quizá por eso han pecado en ocasiones de una gratuita oscuridad. Pero en estos treinta y seis daguerrotipos, su poesía brilla con claridad, sin renunciar a su identidad. Se trata de un conjunto delicadamente construido, como lo prueba el poema en cinco partes “Traducción imposible de un soneto de John Paele Bishop”, de lo más destacable del libro. En estos poemas, Molina logra balancear una cuota de inteligencia y una de intimidad, elemento este último a veces escaso en sus anteriores trabajos. Hacia el final del libro vuelve sobre algunos tics de su poesía concreta, conceptual o visual, que restan fuerza en el cierre; sin embargo,  es este quizá el único “pero” que ponemos.

  1. El otro Damián (Euned), Rodrigo Zúñiga

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La mayor virtud de este libro es su ambiciosa estructura. Hemos señalado insistentemente poemarios cuyas divisiones internas no aportan nada; por el contrario, en este de Zúñiga el ordenamiento de los textos ofrece una estructura “narrativa” de gran significado. En cuanto a los poemas, bien ejecutados, se nutren de imágenes interesantes y llenas de plasticidad. Ahora, si hay un problema, este radica en el tema central, pues puede resultar lugar común: el doble (insinuado desde la portada), el sujeto que habla en nuestro interior o la voz que le habla ese sujeto. Materia rica y arriesgada, no cabe duda, pero que aún debió madurar un poco más para ofrecer un texto de mayor potencia en cuanto a su propuesta conceptual. El intento de introducir el discurso del psicoanálisis no da todos los frutos deseados, pero podemos augurar un camino prometedor para el proyecto poético de su autor.

  1. Los amores imaginarios (Euned), Gustavo Arroyo

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Arroyo vino este año con dos poemarios sumamente interesantes, el que nos ocupa y Circulo de diámetro variable. En su estilo destaca el juego conceptual como forma de acercarse a lo íntimo, la máxima  filosófica y el aforismo junto con la ironía del desengaño del hablante. Hay abundancia de calidad en su propuesta. En Los amores imaginarios, título prestado de una película de Xavier Dolan, el poeta explora los vínculos del amor: filial, de pareja, maternal, y lo hace con un estilo parco a ratos y pletórico de imágenes en otros. Arroyo se mueve entre la construcción mítica y la elaboración racional. La parte central, que da título al libro, es la más destacada, la más personal, probablemente. El único defecto que notamos en el estilo de ambos libros es cierto exceso de circunloquios, conectores y frases propias del discurso formal, que no dejan de ser tics de esta voz tan única de Arroyo, pero que aún deben ser mejor dominadas.

  1. Los secretos de Abraham (Astillero), Armando Antonio Ssacal

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La poesía que nos ofrece Ssacal en este libro es contenida, depurada; se nota que su búsqueda es por la exactitud. Sin embargo, a veces esa sencillez nos deja esperando algo más de garra o de vigor. Los textos se mueven entre una esfera íntima, de gran ternura, en una suerte de diálogo de esa figura que llama al hablante “Tato” y otros textos donde el tono filosófico o conceptual toma el control. A veces la ejecución es muy eficaz, y eso se agradece, a veces los poemas parecen bocetos. Hay una serie de divisiones que no aportan mucho, pues el tono general del libro es el mismo, y más bien tiende a la repetición. Detalle aparte merece la edición, pues se nota descuidada. Comas que no van y otras que faltan, por poner los ejemplos menores, y un diseño que denota que se trata de una editorial que recién empieza en estas lides, y por ello debe prestar atención.

  1. La terrible noche. Antología poética (Perro Azul), Guillermo Sáenz Patterson

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Saénz Patterson es una figura de culto dentro de ciertos círculos de la poesía costarricense, los cuales frecuenta desde hace varias décadas. Curioso resulta entonces que no haya dejado escuela. Especulamos que esto se debe a que su estatus de figura singular se impone a sus aciertos poéticos, pues en el fondo su propuesta estética no es más que la acumulación de todos los lugares comunes del “malditismo”. Muchas veces, uno cree estar leyendo malas traducciones de Baudelaire o de Rimbaud. Sus giros, sus tropos, eso sí hay que reconocérselo, han sido los mismos a lo largo de toda su carrera, algo que esta antología deja en evidencia. Al menos cabría rescatar esa insistencia estilística como una forma de no dejarse avasallar por las modas. Habría que ver aún si su famosa “Oda al Marqués de Sade” es una obra maestra o un mero divertimento.

  1. Secretos perfectos. Poesía selecta de amor: 1965-1995 (Euned), Alfonso Chase

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Chase es un clásico contemporáneo y eso significa nada más y nada menos que se trata de un autor absolutamente vigente en muchos ámbitos y aspectos. Ahora nos ha regalado esta selección de sus poemas de amor a lo largo de tres décadas, una muestra de poesía vigorosa, exuberante, rica en imágenes, desbocada en ocasiones hasta casi rozar lo épico. La antología está construida de un modo que permite ver las diferentes etapas de  Chase, como una especie de preámbulo para entender la nueva obra poética que según nos cuentan está por salir el próximo año. Secretos perfectos, en una cuidada edición, nos recuerda la estatura literaria de Chase, en caso de que alguien hubiese tenido la osadía de pretender pasarla por alto; nos presenta al gran poeta, al mito, en todo su esplendor. Un libro fundamental que sin duda merece un puesto mucho más alto en cualquier escalafón.

  1. El manuscrito (ECR), Juan Carlos Olivas

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Este libro mereció el Premio Eunice Odio de Poesía de la Editorial Costa Rica, uno más en la incipiente pero exitosa carrera literaria de Olivas. Se trata de un libro que ofrece varios poemas de gran factura, de tono elevado, solemne, donde los valores rítmicos y sonoros son muy importantes. Destacan poemas como “Pies pequeños (Manuscrito perdido de Yang Yueqing)”. Lamentablemente, el libro como conjunto no funciona. El pretexto del manuscrito se cae a la primera de cambios. Los poemas no guardan relación entre sí y abordan los más diversos temas. El intercambio epistolar entre Anayansi (la editora) y Joaquín Dobles (el escritor, homenaje obvio en exceso) resulta en extremo dulzón, con lugares comunes, pero sobre todo, artificioso sin buenos resultados, pues las dos voces no se diferencian. El manuscrito es, en síntesis, un proyecto fallido.

  1. Largo adiós sin carta (Germinal), Fabián Coto Chaves

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Este libro de Fabián Coto es una muestra de todos los elementos que hasta ahora han caracterizado su escritura, sea en relatos, en artículos y ahora en poesía, esto es: nostalgia por un pasado idílico e ironía por un presente amargo, mediante fábulas y símiles de gran ingenio; sin embargo, consideramos que en este caso el resultado es menos efectivo y los trucos más obvios. El poemario es un conjunto de textos de amor y desamor, y en esto reduce el espectro cosmopolita de su primero libro, El país de las certezas. Además, los poemas acusan cierta ingenuidad o falta de trabajo, como si se tratara de un eterno adolescente incapaz de lograr que sus relaciones de pareja funcionen más allá de un rato o de una anécdota divertida o dolorosa. No hay duda de que es un autor con grandes materiales a mano, pero sus productos nos siempre son los mejores.

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