“Esta coraza tuya”: haciendo de tripas corazón

Javier Tapia, Esta coraza tuya, San José: Editorial Arlekín, 2016, 120 pp.

corazaX001

Esta coraza tuya parece ser otro debut literario traído por Editorial Arlekín (igual que Un adiós para John Lennon), de un autor cuya formación de base es la psicología. Javier Tapia (1964) es profesor de la Universidad de Costa Rica, y previamente ha publicado artículos y ensayos sobre su especialidad, entre otras actividades.

El libro que nos ocupa tiene una construcción interesante. Se compone de un total de 78 poemas, distribuidos del siguiente modo: los primeros 39 textos (pp. 15-53) están escritos en prosa, al igual que el penúltimo (pp. 118-119). Luego, una serie de 37 poemas en verso (pp. 53-117), más el último (p. 120).

Los poemas en prosa reflejan la formación o los intereses del autor en psicología o filosofía, y presentan un estilo conceptual. Los títulos son significativos: “Mío génesis”, “Co-razón” o “Sístole”, por ejemplo. Se trata de textos que intentan romper con los sentidos convencionales del lenguaje, quizá al modo surrealista, pero la ejecución es ingenua, inmadura. Semejan ejercicios en los que el poeta intenta desatarse, con juegos de palabras o imágenes cuasisurrelaistas, pero que pecan de ininteligibles. Veamos una muestra: “La antagonía pura del fibrómata y la mío génesis, el cantar y bailar andaluz uno de sus hilos carmesí, entre los múltiples cristales cromáticos” (p. 20). ¿¿¿??? Y la mayoría de estos poemas discurren de modo similar, con pocas excepciones, que uno hubiese deseado que fuesen más, como en el poema “Oaxaca”, en el que leemos: “En Oaxaca, la mirada de este niño me escruta, me deconstruye, me deshace” (p. 26). El elemento conceptual se mantiene, pero la ubicación espacial y el sentido de la oración son claros. Vamos, que algo es algo.

Por otro lado, los poemas en verso también ofrecen una consistencia en su forma, pues excepto por algunos versos sueltos o cuartetos, prácticamente todos se componen de estrofas de dos versos. Sin embargo, aunque efectivamente son poemas de tono más lírico en ocasiones, y con mayor eficacia comunicativa, tampoco es que se distinguen muchísimo de los textos en prosa. Es decir, pareciera que la elección de formas no pasa de ser ornamental.

La ejecución de estos poemas también juega con un incipiente intento por que suenen profundos, complejos, pero en lo que termina es en dejar al lector con las manos vacías, pero no por la fuerza expresiva, sino por lo vago de las imágenes. “No me conduzcas / caída la noche // Ni alejes sombras ni / sostengas piernas // En noble retirada / de la melancolía // Subir huellas bajo tu fuerza / en espera de una palabra // Cubierta de tonos / sin flecos ni abalorios // Solo te pido aquel silencio / la mudez // Sutil omisión, custodia / en un templo que elude // Ajar la vida dilatada, decirla / como dique, lastre y rémora” (p. 60-61). A lo mejor somos nosotros, cortos de miras, pero la verdad es que no logramos extraer de aquí absolutamente nada. Es como si la coraza del título cubriera los poemas y evitara que fuesen interpretados. Quién sabe. A lo mejor ese era el objetivo.

Ahora, como ya hemos sugerido, no todos los poemas acusan esa misma “oscuridad”. Lamentablemente, los más diáfanos caen en ingenuidad adolescente, como el poema “Un nuevo amor”, que desde el título se delata: “Siendo tierra / transpiras con prisa // Las hormigas te miran / desde tus pies // En octubre límpida / como en el estío // Voz lenta / vientre volcánico // Enterrar la luz / para recoger tu esencia” (p. 66).

Mención aparte, a lo mejor, merecen las referencias que el autor arroja a lo largo del libro, como un poema cuyo título es “Serrat” (p. 44) o aquel en el que menciona a Cardenal (p. 69). Estas referencias se intensifican en dos textos finales: “Leyendo a Klaus Steinmetz” y “Carta infame y elogiosa a Paul Auster” (pp. 118-119). El primero llama la atención por lo desusado en nuestro medio, pero sobre todo porque no queda claro si se trata de un homenaje o una sátira: “Que poco importa / Si eres celebrante o / tal vez de a pie” […] Tu foto, número uno en Forbes […] Sólo importa que cantes” (pp. 111-112). Invitamos a que lo lean y extraigan sus conclusiones. El segundo, el texto sobre Auster, es efectivamente epistolar, y no evitamos preguntarnos por qué no hay otros poemas similares, pues si hubiese que escoger o destacar uno de todo el libro sería este.

Por último, no dejamos sin apuntar que el poema final, “Colofón”, es un haiku. ¿Guiño? ¿Juego formal? ¿Casualidad? No sabemos: “Escribir para / descender la mirada / y levantarla” (p. 120).

En síntesis, es un libro flojo, con algunos puntos o aspectos interesantes, pero aún poco trabajados, que en última instancia nos deja fríos, como sin mucho por decir, pero no porque se quede dando vueltas, sino porque nos motiva a ponernos a hacer otras cosas. Igual reiteramos la invitación a leerlo y a que se formen sus propias conclusiones. Es uno de esos casos en que desearíamos poder escuchar otras interpretaciones, para enriquecer o corregir las nuestras. Quién quita y a ustedes les guste muchísimo y logren penetrar en los sentidos ocultos que tenga.

Veredicto: una estrella (¿dos?), malo (¿tirando a regular?)
Sentencia: que la sístole de la mío génesis lo acompañe y lo proteja
Anuncios
“Esta coraza tuya”: haciendo de tripas corazón

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s